Sede Canónica

 

Iglesia de San Benito

 

La Iglesia de San Benito acoge entre sus muros más de veinte siglos de la milenaria historia de Porcuna. En ella recibe culto el Santo Patrón de esta ciudad de la campiña jiennense, San Benito, una de sus señas de identidad colectiva hasta el punto de que estos lugares se conocen como “la tierra de los Benitos”.

 

Este conjunto monumental está inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural con tipología de Monumento desde el 22 de diciembre de 2008 (B.O.J.A., núm. 18, de 28 de enero de 2009, pp. 70-74). Se ubica en una de las zonas de mayor valor cultural de la población, el popular barrio de San Benito, destacando junto con la Iglesia de Santa Ana, las excavaciones de la ciudad romana de Obvlco en este sector, la cisterna romana de la Calderona, etc.

 

El barrio de San Benito se ubica en el antiguo arrabal de poniente del casco histórico de Porcuna. Para acceder a su iglesia se ha de tomar, por el norte, la antigua travesía de la N-324 desde la calle Puerta de Córdoba, continuando por Molino del Rey, Circunvalación de San Marcos, San Marcos y Cerrete de la Calderona (Travesía de San Benito). Por el sur, desde el Paseo de Jesús siguiendo el recorrido de la Ronda de Marconi que finaliza en su fachada. Desde el centro urbano, partiendo desde la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, por la calle del Potro (actual Colón), Villamil (actual Tomás Jurado), Gitanos (actual Luis Aguilera y Coca) y la notable calle de San Benito que desciende hasta la iglesia.

 

La Iglesia de San Benito es el templo religioso en uso más antiguo de la campiña. Su origen se remonta a la mitad del siglo XIII, recién entregada la Bulkuna musulmana a Fernando III el Santo mediante un pacto o pleitesía en 1240. Desde antes de su entrega, ya en 1228, Porcuna es cedida por el Rey Santo a la Orden de Caballería de Calatrava, a quien quedará vinculada la "Ermita de Señor San Benito" durante seiscientos años. Sobre los restos de edificios romanos de gran porte y de una mezquita del arrabal de poniente de la ciudad fortificada islámica de Porcuna, el hisn Bulkuna, se asentó tras la conquista un gran centro religioso bajo la titularidad de San Benito, advocación principal de la Orden de Calatrava, que en lo religioso se ceñía a la Orden del Císter, seguidora de la Regla Benedictina.

 

El primer testimonio de San Benito en Porcuna data del año 1266 de nuestra era y se refiere a un milagro que aquí obró el Santo Abad. El Priorato de San Benito, cuya fundación se documenta en 1397, fue uno de los dos prioratos calatravos de Porcuna, teniendo el otro la advocación de Santa María de la Coronada. Un priorato consistía en un centro religioso con una comunidad de religiosos a cargo de un prior, donde los freyres de Calatrava (comendadores, caballeros, etc.) concurrían a recibir los sacramentos y durante las festividades religiosas. Al de San Benito de Porcuna tenían la obligación de asistir todos los freyres que se hallaran entre Córdoba y Jaén.

 

Para su mantenimiento, el priorato gozaba de la posesión feudal de una serie de tierras, rentas y derechos. El de San Benito de Porcuna regentaba concretamente las tierras inmediatas, un cortijo llamado el Donadío, un horno, varias casas, tiendas y otros derechos. Prueba de su importancia es que en 1464 se celebra en la iglesia del priorato un Capítulo General de la Orden de Calatrava, en el que se reunían todos sus miembros. Entre los muchos freyres y caballeros sepultados en sus dependencias, hay testimonio de D. Pedro de Jaén, Comendador de Calatrava la Vieja y primo del Maestre D. Luis González de Guzmán, en torno a 1450. Al menos desde 1482 a 1534 estuvo enterrado en esta iglesia el Maestre D. Rodrigo Téllez Girón que, con gran aflicción para la Reina Isabel la Católica, murió de un tiro de ballesta durante la conquista de Loja en el Reino Nazarí de Granada.

 

Tras la rendición de dicho Reino, la Orden de Calatrava pierde su sentido militar y es absorbida por la Corona, desapareciendo su independencia política. Mantiene únicamente sus títulos y privilegios dentro de la nobleza castellana, y especialmente el título de Prior de San Benito de Porcuna, el cual gozará de un gran prestigio y de beneficiosas rentas. Progresivamente también desaparecen los freyres y dejan de residir en el priorato la mayoría de los priores, con lo que los edificios de San Benito abandonan su idea y función feudal de conjunto, transformándose en la iglesia del barrio, posición que hasta entonces había ostentado la Ermita de Santa Ana. A principios del siglo XVII, el Prior Licenciado Barreda de Rivera realizó grandes obras, consolidando los edificios y edificando la portada de la iglesia y la capilla de la Soledad, abriéndose la iglesia al barrio.

 

Uno de los hechos más conocidos ocurrió la noche del 3 al 4 de septiembre de 1749, en la que una terrible tormenta afectó gravemente a la ciudad, amparándose los vecinos en la iglesia. La salvación de estas personas se atribuyó a la intercesión de San Benito y la Virgen de la Soledad, recogiéndose el milagro en una pintura y celebrándose en conmemoración una fiesta que daría origen, a mediados del siglo XIX, a la Feria Real de Porcuna.

 

En el siglo XIX se produce la extinción del priorato, expropiándose todas sus dependencias durante la Desamortización Eclesiástica, las cuales fueron compradas pocos años después por el Padre Francisco Galera, quien se encargó de proveer el culto y establecer una escuela. Estas propiedades serían legadas a su muerte al Santo por testamento. A principios del siglo XX se instala en las dependencias del priorato el hospital municipal, cuidado más tarde por las hermanas de San José de Gerona. Ya en la Guerra Civil, la exaltación iconoclasta revolucionaria destruiría todas las imágenes y ajuares del templo, siendo el hospital duramente bombardeado en el ataque aéreo de la toma del pueblo por parte de los sublevados nacionales. Las monjas enfermeras y el personal hospitalario se salvaron al refugiarse en la cueva del santo, quedando algún tiempo encerrados bajo los escombros. En la posguerra el templo fue restaurado por la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones, y repuestos algunos de sus ornamentos e imágenes. En los años 70 se hizo una adaptación de la iglesia al Concilio Vaticano II, destruyendo elementos tradicionales y limpiando los elementos monumentales que estaban encalados.

 

La iglesia se ubica en el lateral occidental del Llanete de San Benito, conocido antes como de la Herrería. La puerta principal, en la calle de San Benito, presenta una portada purista de orden dórico toscano, con pilastras laterales y arco de medio punto con clave decorada. Está coronada con frontón partido donde se ubica una hornacina cubierta con venera. Se le sobrepone la espadaña, de dos cuerpos, el inferior de dos vanos y el superior de uno, flanqueado por dos pináculos y rematado por un frontón cerrado. Conserva las puertas originales del siglo XVII de goznes y postiguillo, con hermosos herrajes y clavos de cazoleta. La iglesia presenta una extraña planta de dos naves en "L", que se explica por la particular evolución de los distintos espacios del antiguo priorato.

 

En la primera nave se puede apreciar la cubierta realizada mediante cinco bóvedas de arista barrocas, con florones en los ángulos, que descansan en cinco arcos góticos apuntados sobre pilastras, con capiteles troncocónicos, algunos decorados con motivos esquemáticos vegetales, espirales, etc., y cimacios. Del vértice de los arcos penden cuatro lámparas antiguas de plata. En los intercolumnios hay cuatro lienzos de temas marianos entre los que destacan con cierto mérito una Inmaculada y la Madre de la Divina Providencia, de la escuela barroca sevillana, así como las imágenes de San Cayetano y Santo Domingo de Guzmán, obras del taller de posguerra.

 

En el lateral derecho, otro arco es el único elemento de crucero conservado, a partir del cual se dispone la capilla barroca de la Soledad, cubierta por una bóveda de crucería con medallones ovales, cerrada con artística verja de forja local, hecha en el año 1808, y rematada por el acróstico con el nombre de la imagen titular. Tras el retablo neoclásico, muy alterado tras la Guerra Civil, se conserva el camarín donde reside la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, construido en los primeros años del siglo XIX y pintado por José Martínez de la Laguna en 1810. Está cubierto por una cúpula de media naranja con fajas de decoración de escayola y pintura con motivos vegetales, espejos y formas geométricas, florón central y pronunciada cornisa con guirnalda vegetal, todo sobre pechinas decoradas con motivos vegetales entre los que aparecen los elementos y símbolos de la Pasión de Cristo. En el centro de las pechinas aparecen alegorías coronadas de la Virgen María: el espejo de justicia, la torre de David o torre de marfil, la fuente de aguas vivas y el árbol de la vida; este último parece un ciprés, considerándose una alegoría a la inmortalidad, el duelo o el dolor. En el pavimento, las palmas, símbolos del martirio, están grabadas en las baldosas de barro. Los motivos decorativos hacen alusión a la advocación mariana y al carácter pasional de la cofradía. En esta capilla hay además dos altares laterales. En el altar de la derecha aparece la imagen de María Santísima de las Angustias, mientras que en el de la izquierda lo hacen las de Santa Ana y la Virgen Niña entre dos ángeles, obras éstas últimas del periodo de posguerra.

 

Siguiendo en la primera nave, en el lateral derecho del segundo intercolumnio se abre la puerta de la sacristía, con magnifica portada exterior gótica temprana que debió ser el acceso medieval desde la casa o palacio prioral a la iglesia. Presenta arco apuntado y columnillas en las aristas y está labrada en piedra de arena, mientras que las portadas externas de la segunda nave son de piedra blanca de Santiago. Al fondo de la nave primera, a través de un arco ampliado en la reforma que llevó a cabo la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones, se accede a la nave segunda, cubierta por bóveda de medio cañón de yeso y partida por un arco fajón que descansa sobre ménsulas.

 

Esta nave fue conocida como capilla del Maestre y capilla del Señor San Benito. Presenta un retablo recompuesto con restos de otros barrocos procedentes de Santa María la Mayor y San Juan de Dios, dado que el original rococó fue destruido en la Guerra Civil. En el lateral izquierdo se encuentra la imagen del Santísimo Cristo de la Expiración, mientras que al fondo lo hace la del Santísimo Entierro de Cristo, ubicada durante todo el año sobre su paso procesional. En el lateral derecho se abre una puerta de acceso al patio con portada gótica ojival, similar a la de la sacristía, pero con decoración muy simple con columnilla en la arista de las jambas y sillares de imposta con molduras y rosario de puntos tallados en hueco. En frente, una portada de arco de herradura apuntada con dovelas superiores engatilladas y sillares de imposta con forma de gola, que da acceso a la sacristía.

 

Al fondo del patio, en el lateral izquierdo está la conocida como "Cueva de San Benito", que es una cisterna para la recogida de aguas del priorato, con escalera de acceso en "L", tres arcos fajones y en un lateral de la misma un pozo de sillería con escalera de caracol. En ella cuenta la leyenda popular que se apareció milagrosamente la imagen de San Benito. En los actuales huertos, que envuelven el conjunto por sus flancos meridional y occidental, se realizaron excavaciones arqueológicas en los años 2002 y 2003, documentándose evidencias de una cantera y casas romanas de Obvlco, pertenecientes al barrio noble de San Benito a los que se sobreponían los restos del priorato. Se dio cronología medieval a la cisterna conocida como "Cueva de San Benito" y se identificaron elementos del claustro del priorato.

 

La imagen de San Benito, joven imberbe, vestido como monje con hábito negro y cogulla, preside el retablo barroco de la segunda nave. Porta en la mano derecha el báculo abacial y en la izquierda el libro de la Regla Benedictina, y mantiene la iconografía medieval de la imagen destruida en la Guerra Civil. La nueva talla fue realizada en 1939-40 por el imaginero cordobés Manuel Mora. De los centenares de reliquias que tuvo el priorato, sólo se ha conservado al culto como reliquia un trozo de hueso del Santo Abad, autentificada por Fabrizio Cimino, obispo de Oria (Italia) en 1799, expuesta en un relicario del orfebre cordobés Antonio Ruiz y custodiada en el Tesoro Parroquial.

 

En el verano de 2008, durante un encalado aparecieron pinturas murales en esta segunda nave: tras el retablo actual, en la parte superior aparece un retablo pintado; en la faja de la bóveda inmediata, imitando un artesonado fingido, se entrevén casetones renacentistas con escenas de santos; y por último, el arco fajón, las ménsulas y las cornisas están decoradas con motivos vegetales esgrafiados y pintados. Estas pinturas están a la espera de ser restauradas.

 

Actualmente la iglesia está vinculada a la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Porcuna y es sede de una cofradía de gloria y dos de pasión. La primera es la Cofradía del Glorioso Patrón San Benito de Nursia, antiquísima, con más de un millar de hermanos, que rinde culto fervoroso a su titular con tres fiestas anuales: dos procesiones y una novena. Le sigue la Muy lustre y Venerable Cofradía y Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, Santísimo Entierro de Cristo y Virgen de las Angustias, antigua cofradía de la nobleza hidalga, de luctuoso y austero carácter. Por último, la Cofradía del Cristo de la Expiración, que ha mantenido el sabor de la Semana Santa de la mitad del siglo XX con sus penitentes de color rojo y blanco y soldados romanos.

 

 

Fuente: ARQVIPO

Revisado y actualizado por la Hermandad de la Soledad

 

 

Sede Canónica
  • Vista exterior del conjunto
  • Puerta principal y fachada
  • Plano de distribución
  • Nave primera. A la derecha, imágenes de Santo Domingo de Guzmán y San Cayetano. Al fondo, imagen del Santísimo Cristo de la Expiración
  • Camarín de Nuestra Señora de la Soledad
  • Capilla de la Soledad. En su lateral derecho, imagen de María Santísima de las Angustias
  • Capilla de la Soledad. Imágenes de Santa Ana y la Virgen Niña
  • Retablo e imagen de San Benito
  • Fondo de la nave segunda. Paso e imagen del Santísimo Entierro de Cristo
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Muy Ilustre y Venerable Cofradía y Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, Santísimo Entierro de Cristo y María Santísima de las Angustias

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